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OPINIÓN | Esther Capuñay: A las maestras que nos dieron todo

Las heroínas no necesitan de espadas y súper poderes. Ellas, con su inmensa sabiduría y cariño, nos han hecho atravesar cuando fuimos niños, ese lejano y oscuro mundo...
columna

Por Esther Capuñay

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Las heroínas no necesitan de espadas y súper poderes. Ellas, con su inmensa sabiduría y cariño, nos han hecho atravesar cuando fuimos niños, ese lejano y oscuro mundo de la inseguridad y del desconocimiento para hacernos sentir que no somos menos, que podemos salir adelante y que en las aulas empieza a gestarse nuestro futuro. Cuando hay miles de maestros todavía protestando, mientras otros se preparan para dejar la huelga atrás, nos conmueve el alma recordar a aquellas mujeres dedicadas en cuerpo y alma al magisterio.

Porque no es novedad que sus sueldos siempre fueron bajos, y sin embargo, jamás se quejan ante sus alumnos. Ellas han marcado las vidas de miles de niños y jóvenes a quienes han arropado con su infinito manto de paciencia y amor. Ellas, quienes desde que eligieron esta bella carrera sabiendo que nunca sería fácil porque las carencias iban a estar presentes, no han sido de las que se rinden fácilmente. Las maestras que recuerdo dictaban sus clases sin importar de dónde tenían que llegar para cumplir con su labor con una sonrisa en el rostro y armadas de su infinita paciencia.

Para ellas, nuestras maestras, era sagrado estar con sus chicos todos los días porque lo importante fue y es, llegar a todos, darles las herramientas no solo para salvar el año sino para poder defenderse en la vida. Y muchos sabemos que ese primer paso, que es aprender a leer y escribir, nos abre una puerta inimaginable que solo un maestro de verdad sabe valorar e inculcar de la mejor manera.

Hoy, con más de un millón de niños que han perdido clases debido a una huelga que ha tomado otros matices que son ajenos a la enseñanza, como la violencia y los infiltrados de siempre, espero más que nunca que por fin se hagan realidad las promesas de sueldos realmente dignos como lo merecen.

Aquellas heroínas, las maestras que prefieren anteponer el regalarles el poder del conocimiento a los niños, aquellas que no han hecho más que entregarse a esta carrera apasionante y que se deleitan cuando ven a sus ‘hijos’ salir adelante, crecer y dejar atrás sus dudas, son forjadoras de una raza de peruanos emprendedores, pujantes, listos para sacarle el jugo a la vida.

Son ellos, justamente esos peruanos, como usted y como yo, quienes en estos momentos podemos recordar con cariño y agradecimiento a nuestras ‘profes’. Y como un homenaje a su labor tan digna y humana, les dedico estas líneas con la esperanza de que de una vez por todas se logre retomar la normalidad. Aquellas heroínas son más que mujeres maravilla y su infinito amor y devoción hacia sus alumnos no tiene comparación porque su ‘arma’ fue y es el amor por sus alumnos.