OPINIÓN | Esther Capuñay: Si tomas, ¡No manejes!

La tragedia ocurrida el miércoles en la Vía Expresa, donde una mujer ebria al volante perdió el control para impactar contra un poste y terminar matando a dos...
ACCIDENTE

La tragedia ocurrida el miércoles en la Vía Expresa, donde una mujer ebria al volante perdió el control para impactar contra un poste y terminar matando a dos de sus ocupantes, es lamentablemente, un número más en las estadísticas peruanas de accidentes de tránsito, cuyas cifras se encuentran entre las más altas del continente.

¿Es tan difícil controlarse? ¿Cómo puede un inconsciente manejar sin importarle su vida ni la de sus acompañantes? Hay que decirlo: un chofer con copas encima es un asesino en potencia y ocurre a cada rato en el Perú, donde al año mueren más de tres 3,600 personas a causa de los accidentes de tránsito.

Según los especialistas, el alcohol deteriora nuestra reacción en la visión, disminuye las funciones cognitivas, es decir, los procesos mentales que nos permiten llevar a cabo cualquier tarea, también disminuye las funciones perceptivas y motoras de nuestro organismo. Mientras más alcohol consumimos, es mayor la pérdida de estas funciones y mucho más la probabilidad de provocar accidentes en las pistas. No solo eso, una persona ebria es más agresiva, se convierte en una amenaza al volante.

Por si usted no lo sabe, tres vasos de cerveza o dos copas de vino o una sola onza de pisco, vodka o whisky equivalen a 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, que es la cantidad máxima permitida por la legislación peruana. Este es un primer error, el límite debería ser cero si queremos empezar a cambiar las cosas. Imagine ahora cuántos vasos de alcohol tomó la culpable de la tragedia de la Vía EXpresa para que el examen haya arrojado 1,59 gramos por litro de sangre.

En nuestro país, según el Ministerio Público, el 23 por ciento de accidentes de tránsito son ocasionados por el consumo de alcohol. ¿No es ya tiempo de realizar campañas agresivas contra el consumo de alcohol entre los conductores? ¿No es tiempo de convocar a los expertos de diversas entidades, empezando por la Policía, Poder Judicial y Fiscalía, además de otros entidades especializadas para que realicen labores de concientización real?  Podríamos empezar por aprovechar a las figuras públicas que tienen llegada entre los jóvenes para que ayuden a hacerles entender el peligro al que se exponen y al que exponen a otros

¿Cuántos más tienen que morir por culpa de quienes manejan ebrios para que las autoridades empiecen por endurecer las penas o al menos quitarles de por vida la licencia de conducir a los infractores? Si vamos a empezar a cambiar las cosas, empecemos por dar el ejemplo y no manejemos si tomamos alcohol. Una vez más, la última palabra está en quienes nos gobiernan.