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Mamis bien guererras

Actualizado el 8 mayo, 2021

Las madres siempre serán un pilar esencial en la formación y fortalecimiento de valores en la vida de sus hijos. Gracias a ellas llegamos a este mundo donde nos enseñan, con amor, dedicación y sobre todo con su ejemplo, que puede haber momentos difíciles a lo largo de nuestra existencia, pero con entereza podemos salir adelante.





Con motivo del Día de la Madre conoceremos a las mamitas de los trabajadores de la Gerencia de Movilidad Urbana de la Municipalidad de Lima. Tres mujeres cuyas historias merecen ser contadas al ser fuente de inspiración para sus hijos.

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ALICIA GRADOS

Alicia Grados (80), es la mamá de la inspectora de tránsito Mercedes Ojeda, quien crió sola a sus tres hijos, luego de quedar viuda a los 35 años. Joven y con una gran responsabilidad, trabajó día y noche como enfermera, cubriendo agotadores turnos en el Hospital Loayza y en sus días libres se dedicaba a cuidar pacientes en sus domicilios, ya que una platita extra nunca estaba de más.

Alicia nunca tuvo con un nuevo compromiso, para ella todo eran hijos. Es consciente que debido a su trabajo pasó muchas horas fuera de casa. Pero, ese sacrificio se tradujo en bienestar para los suyos, quienes hoy en día cuentan con una profesión y sus propias familias. “Al ser la menor, mis hermanos me cuidaban y jugaban conmigo.

Tenía 8 años cuando perdí a mi papá. De niña no entendía por qué mi mamá no podía estar conmigo todo el día. Hoy le agradezco su sacrificio y comprendo todo lo que una madre puede hacer por sus hijos”, refiere Mercedes, quien a diario participa en operativos de control a mototaxis y vehículos de carga, que estacionan en lugares prohibidos dentro del Cercado de Lima. Ahora, es ella quien cuida de su anciana madre con el mismo grado de amor que recibió de niña.

ADRIANA ARCOS

Otra madre guerrera es Adriana Arcos (61), quien en los años 90 trabajó como ambulante en la Plaza Unión. Tras un matrimonio fallido, sacó adelante a sus cinco hijos con ayuda de la venta de zapatos. Como muchas otras madres que laboran en la calle, siempre tuvo a sus pequeños cerca de ella. Uno de ellos es Carlos Medina (42), ya convertido en padre, que realiza por las noches el pintado de la señalización en vías metropolitanas. Recuerda que su madre siempre cargaba consigo un enorme palo, y es que nunca faltaban personas de mal vivir que querían robarle su mercadería.

Ella defendía lo suyo sola. “Siempre tuvimos lo necesario para vivir. Luchó sola. Ahora que soy padre entiendo la gran responsabilidad que uno tiene, pero sobre todo no dejo de admirar que crió a cinco hijos”, nos cuenta Carlos, quien además refiere que su madre siempre reza cada vez que él sale a cumplir con sus labores.

DAYANA OSORIO

Dayana Osorio (43) es otra madre luchadora. Ella tuvo que emigrar a los Estados Unidos para que sus ahora ocho hijos tengan mejores oportunidades en la vida. Y no fue fácil. Dayana fue víctima de una estafa y sufrió el robo de su pasaporte, además tuvo que afrontar el fin de su matrimonio. Sin embargo, no podía darse el lujo de rendirse y siguió adelante con sus objetivos.

De a pocos pudo establecerse, realizando distintos oficios como cuidando niños, limpiando casas, vendedora de pizza y luego de propiedades. Así, Dayana pudo cubrir los gastos de alimentación y estudios de sus pequeños. Tras cuatro años alejada de sus hijos regresó al Perú para establecerse.

Dayana ha hecho de su habilidad en las ventas su mejor arma para generar negocio, lo que fue heredado por su hija Angélica Martínez, quien, como parte de Los Fantásticos Viales de Lima, recorre las principales calles de la ciudad para concientizar a las personas sobre el respeto a las normas de tránsito; siempre con una sonrisa y buena actitud. “Hace siete meses me convertí en madre.

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De niña no comprendía por qué mi mamá nos dejó, ahora le agradezco y entiendo que no fue fácil. El día que di a luz, en medio de la pandemia, mi madre esperó bajo la lluvia a las afueras del hospital. Mi madre es mi fortaleza y el ejemplo de mamá que quiero ser”, afirma Angélica con mucha emoción.

Sin duda, estas tres mujeres pusieron su rol de madre por encima de cualquier otro, y es que, si la vida les puso un obstáculo en su camino, ellas caminaron hacia adelante con la firme consigna de hacer de sus hijos unos buenos ciudadanos.

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