//

OPINIÓN | Esther Capuñay: Al maestro peruano con cariño

Actualizado el 7 julio, 2017

Por: Esther Capuñay





Facebook.com/esther.capunay

Profesores son muchos, pero maestro no es cualquiera. La mayoría de nosotros recuerda al menos a un maestro que ha sido un guía importante durante el colegio. Esa luminaria que nos cautivaba con su sapiencia, que cultivaba la paciencia y comprensión cuando no entendíamos, pero sin dejar de lado la rectitud cuando hacía falta imponerla. Imposible olvidar a ese maestro o maestra a quien hemos admirado por pensar primero en que sus alumnos aprendan de verdad y se conviertan en personas de bien.


Todos hemos pasado por ese momento mágico en el que tu profesor o profesora revisa tu tarea o te escucha exponiendo en la clase, te mira con rostro de contento y te da una palmada en el hombro por haberlo hecho bien. Ese momento en el que tanto esperabas su aprobación te puede marcar por mucho tiempo.

En un país que cuenta con casi 500 mil docentes en la educación básica regular que deben hacer malabares para estirar su sueldo; educadores que tienen que enfrentar aún problemas de infraestructura y de atraso en comparación al sector privado, en un país donde hay falta de motivación porque la currícula escolar dista todavía mucho de lo que exigen estos tiempos, donde las capacitaciones para ellos casi no existen y sabedores de que al final de su carrera recibirán una pensión que no llega al sueldo mínimo, es increíble que sigan existiendo hombres y mujeres decididos a dedicarse a convertirse en maestros con alma y pasión.

Los maestros peruanos merecen celebrar su día con mejores noticias. Durante la campaña presidencial, Pedro Pablo Kuczynski prometió que ningún profesor tendría un sueldo menor a los 2 mil soles. El sueldo base hoy es de 1780 soles y se espera que PPK cumpla con la promesa electoral en el 2018. Los profesores exigen inclusive un salario igual a una UIT (S/.4.050). Para el Ministerio de Educación, eso es presupuestalmente imposible, pero se sabe que este punto aún está en discusión.

Hoy quiero extender mi homenaje a aquellos hombres y mujeres que se dedican a esta noble profesión, a aquellos que entienden que la docencia no es un trabajo de 9 a 5 sino una forma de vida. Aquellos que saben de antemano que quien se convierte en maestro se casa con su profesión y que sus cientos de ‘hijos’ serán una extensión de sus enseñanzas y por ello se desviven con devoción, ánimo y muchísima dedicación. Para ustedes queridos maestros, toda mi gratitud, cariño, respeto y eterno agradecimiento por haberme ayudado a ser lo que soy y por inculcarme que todo se puede lograr con esfuerzo, disciplina y mucho amor.

 

 

Nota Anterior

Karla y Leonard mejor que nunca

Siguiente Nota

Korina Rivadeneira: "¡Deberían buscar a violadores y terroristas!"

Lo último de ACTUALIDAD