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QUE TUS HIJOS NUNCA SE RINDAN

Actualizado el 22 mayo, 2020

La crisis sanitaria que vivimos hoy nos hace reflexionar sobre la urgente necesidad de adaptarnos a las circunstancias y desarrollar nuestra resiliencia. Las personas resilientes son aquellas que, a pesar de las adversidades de la vida, logran salir adelante. El término resiliencia se puede definir como la capacidad de superar experiencias difíciles y salir fortalecidos de ese proceso.



Un claro ejemplo de ello, son los y las jóvenes de la Fundación Forge, que a pesar de haber crecido en entornos sumamente adversos, han logrado sobreponerse y desarrollado una determinación que los hace capaces de seguir perseverando para hacer realidad sus propósitos vitales. “La resiliencia se puede cultivar y fortalecer tanto en nuestros hijos como en nuestros estudiantes, siempre y cuando seamos conscientes de ella y de sus dimensiones”, señala Anny Reynoso, psicóloga y directora pedagógica de la Fundación Forge. Por ello, comparte algunas pautas que, como padres o maestros, nos permitirán realizar un mejor acompañamiento:

Fortalece su autoconocimiento y autoestima. Una persona resiliente conoce sus debilidades, pero sobre todo es consciente de sus fortalezas y confía plenamente en ellas. Ayuda a tus hijos o estudiantes a tomar conciencia de sus recursos personales nombrando lo que vas observando. Por ejemplo: “veo que pusiste todo tu esfuerzo en esta tarea”, “siento que tienes unas ideas muy creativas”, “noto que le estás poniéndole mucha perseverancia a este proyecto”, “te felicito porque estás superando este obstáculo por ti mismo”.

Transfiere confianza y sé positivo. Busca transferir confianza, aceptando que la incertidumbre es parte de la vida, y que si bien ahora mismo no tenemos todas las respuestas, iremos descubriendo la manera de superar los obstáculos cada día. Asimismo, cuando nos enfrentemos a una situación difícil, enseña con el ejemplo que lo más importante no es la situación en sí misma, sino la percepción que tengamos de ella, por lo tanto, siempre será posible ver el lado bueno de las cosas. Si practicamos esto como una filosofía de vida en situaciones cotidianas, estaremos mejor preparados para afrontar las circunstancias más complejas. 

Alienta la flexibilidad, adaptabilidad y creatividad. Si ocurren cambios significativos que impacten directamente en la vida de nuestros hijos o estudiantes como una mudanza, un cambio de escuela, una pandemia, etc., demuéstrales que los cambios son grandes oportunidades para salir de nuestra zona de confort, descubrir nuevos recursos y crecer como personas. Por otro lado, ya que los niños y jóvenes son curiosos y creativos por naturaleza, transmíteles la seguridad de que no hay una sola manera de solucionar un problema, sino que hay un abanico infinito de posibilidades y que alguna de ellas está en sus manos. 

Valora la perseverancia y el saber pedir ayuda. Refuerza en los niños y adolescentes que pueden valerse por sí mismos frente a distintas situaciones, aliéntalos a finalizar los proyectos que inician y a responsabilizarse por los compromisos que asumen. Con esto, estás despertando su poder para hacerse cargo de sus circunstancias, aun cuando estas sean difíciles y adversas. Además, recuérdales que una vez que hayan intentado solucionar algo por sí mismos y aún sienten que necesitan ayuda, pueden pedirla porque ahí estarás tú para ellos y ellas.

Contagia empatía y la actitud de servicio. Promueve en tus hijos o estudiantes la empatía, aliéntalos a ser parte de algún proyecto comunitario, voluntariado o simplemente a tender la mano a quien lo necesita. Saber que pueden impactar en el bienestar de otra persona les permitirá descubrir que tienen el poder de tomar acción y de transformar positivamente cualquier circunstancia.

Transmite sentido de propósito. No hay nada más poderoso en la vida para vencer la adversidad que tener un propósito vital, es decir, tener claridad sobre para qué estamos en este mundo y actuar en consecuencia con determinación y decisión. Acompaña a tus hijos y estudiantes en este descubrimiento, sobre todo si son adolescentes o jóvenes. No olvides transmitir tu propio sentido de propósito, amor por la vida y la búsqueda de realización personal.

“Las investigaciones sobre resiliencia con personas refugiadas, víctimas del holocausto y las guerras, demuestran  que solo aquellas que no perdieron el sentido de sus vidas y tuvieron un propósito claro por el que luchar cada día, lograron sobrevivir y sobreponerse”, comenta la especialista.

Recuerda que el fortalecimiento de capacidades humanas en sus hijos y estudiantes sólo se hace posible a través del ejemplo y la coherencia. Transmite la resiliencia hacia los niños y jóvenes porque siempre tendrán la libertad de elegir con qué actitud pararse frente a ella y superar todas las adversidades.

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