Filmación demencial en la Amazonía

Actualizado el 23 julio, 2021

Se cumplieron 40 años de la que es considerada por muchos como la filmación más demencial de la historia del cine, que tuvo lugar en la Amazonía peruana.





‘Fitzcarraldo’ fue una de las cinco colaboraciones entre el director Werner Herzog y el controvertido actor Klaus Kinski, ambos alemanes. La relación entre ambos pasó del amor al odio y siempre fue intensa.

Antes de realizar esta película, cuyo estreno no se produjo hasta 1982, Herzog y Kinski habían trabajado juntos por primera vez en otra producción cuya filmación se produjo en la selva amazónica.


‘Aguirre, la cólera de Dios’, de 1972, fue un drama épico sobre la figura histórica del explorador español Lope de Aguirre y su búsqueda de El Dorado, una leyenda que sigue viva en la actualidad de múltiples formas, desde shows televisivos de supervivencia hasta modernos juegos de tragamonedas. Aquella filmación ya supuso todo un reto para Herzog y su equipo, no solo por las dificultades de rodar en la selva, sino especialmente por el volátil carácter de Klaus Kinski, que quedó atrapado por el personaje del conquistador.

Durante la filmación de ‘Aguirre, la cólera de Dios’, el actor germano protagonizó varios episodios de colerización y amenazó con abandonar el proyecto. Ante esto, el director amenazó con dispararle si lo hacía (Kinski juró en repetidas ocasiones que Herzog le llegó a apuntar con un rifle, algo que el cineasta siempre ha negado, manteniendo que la amenaza solamente fue verbal).

El grado de intensidad y agresividad de la “actuación” de Klaus Kinski fue tan enorme, que incluso hirió con una fuerza que pudo ser letal a uno de los extras peruanos. El propio Justo González cuenta cómo Kinski le atacó con un sable en una de las escenas de la película. El testimonio aparece en el documental ‘Mi enemigo íntimo’, que Herzog filmó en 1999 sobre su relación con Kinski. (Vea video a partir del 1:21).

Casi diez años después, las cosas no hicieron más que empeorar.

Werner Herzog quiso volver a la Amazonía peruana para rodar una película todavía más épica que la de Aguirre. La historia de ‘Fitzcarraldo’ está inspirada en la del peruano de origen irlandés Carlos Fermín Fitzcarrald López, un cauchero que fue el descubridor del istmo que lleva su nombre, situado entre los ríos Madre de Dios y Ucayali, y también fundador de la ciudad de Puerto Maldonado.

Quería el director rodar la que sería una de las escenas más complicadas de la historia del cine. Tenía que arrastrar un barco de vapor de 320 toneladas hasta lo alto de una colina para luego lanzarlo río abajo por uno de los afluentes del Amazonas. Todo sin efectos especiales ni maquetas; Herzog quería que el público supiera que lo que veía era real. “Solo así conseguiré que recuperen la confianza en lo que les muestran sus propios ojos”, dijo.

Para la preparación de la película, Herzog pasó más de un año buscando localizaciones. Durante ese tiempo sufrió violentas fiebres y diarreas, convivió con ratas, tarántulas o chinches, y quedó arruinado incluso antes de comenzar a rodar. Su idea era filmar en el norte del país, pero los conflictos de aquella época en la zona le hicieron desistir y trasladar el proyecto cerca de Cusco.

En un principio, el personaje de Fitzcarraldo iba a estar interpretado por Jason Robards, y también aparecía en la cinta el mítico cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger que se mostró entusiasmado con la idea. Incluso se ofreció a hacer de transportista con su convertible rojo, pese a que este quedaba atrapado en el fango de la selva constantemente.

Robards enfermó de disentería, se marchó a Los Ángeles y jamás regresó. La filmación sufrió diversos retrasos y Jagger tuvo que incorporarse al tour de los Rolling Stones, por lo que también tuvo que abandonar.

Desesperado, Herzog optó por recurrir de nuevo a Kinski, pese a que llegó a decir de él que era “un déspota narcisista y un loco peligroso”. Sorpresivamente, el actor germano accedió y se metió en la piel de un personaje que le venía a la medida: el cauchero megalómano que quería construir una ópera en medio de la selva, concretamente en la ciudad de Iquitos.

Pero el carácter de Kinski no había mejorado en absoluto, todo lo contrario.

Tal fue el grado de desquiciamiento de Kinski durante esa filmación, que se dice que un grupo de indígenas que participaba en la película preguntó a Herzog si quería que matasen “al hombre rubio de ojos saltones”.

La filmación fue tan accidentada y demencial que ha pasado a la historia. Herzog escribió sobre la experiencia en el libro ‘Conquista de lo inútil’, un cuaderno de bitácora sobre un rodaje que todavía se recuerda y al que se rinde tributo en el Restaurante Fitzcarraldo de Iquitos.

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